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Reseña del Libro: Benjamin Peters, Pacifista Católico: La larga y solitaria búsqueda de Gordon Zahn (Catholic University Press, 2025)

       Hace un siglo, la etiqueta de «Pacifista Católico» constituía una contradicción en los términos. Sin embargo, dicha contradicción se disolvió a lo largo del siglo XX gracias a defensores católicos de la paz como el papa Juan XXIII, Dorothy Day, Thomas Merton, Jim Douglass, Daniel Berrigan y Gordon Zahn —una figura relativamente desconocida y en gran medida olvidada hasta ahora, gracias a esta biografía intelectual de Ben Peters, que destaca por su rigor documental, su buena redacción y su profundidad de análisis—. Es una obra de lectura obligada para comprender la evolución de la doctrina de la Iglesia católica sobre la guerra y la paz durante el siglo XX.

            Zahn nació el mismo año en que terminó la Gran Guerra. Criado en Milwaukee en el seno de una familia católica devota, desde muy joven tuvo una clara conciencia de la importancia de las enseñanzas de Jesús sobre la paz. Sus inclinaciones pacifistas se intensificaron a finales de la década de 1930, mientras el mundo se precipitaba hacia una nueva guerra. Fue expulsado de sus estudios universitarios en St. John’s (Collegeville) por expresar sus convicciones pacifistas.

            Zahn supo de Dorothy Day por primera vez al leer *El Trabajador Católico*, pero la conoció en persona cuando residía en Camp Simon —un centro de servicio alternativo para objetores de conciencia católicos durante la Segunda Guerra Mundial, llamado así en honor al cireneo que cargó la cruz de Jesús—. Day visitaba el campamento para apoyar al grupo, fortaleciendo su ánimo al exaltar el testimonio crucial que daban de Cristo en tiempos de guerra. Fue en Camp Simon donde Zahn se sintió parte de una tradición emergente en la Iglesia: la tradición católica por la paz.

            Los frutos de sus estudios en la Universidd Católica surgieron con el escrito de Zahn sobre la actitud de los católicos ante el militarismo del régimen nazi, publicado posteriormente bajo el título *Católicos Alemanes y las Guerras de Hitler. Zahn empleó las herramientas de la sociología para analizar cómo los católicos —y especialmente los obispos— llevaron a sus fieles a consentir las atrocidades de aquellos años de barbarie. Solo los católicos «inadaptados» resistieron las dinámicas del nacionalismo y se negaron a jurar lealtad a la Patria y al Führer.

            Mientras investigaba a los católicos alemanes, Zahn descubrió la historia de Franz Jägerstätter, el austriaco que fue mártir por su resistencia. Entrevistó a su viuda, Franziska, así como a amigos y vecinos del pueblo de St. Radegund; sacó a la luz otra documentación relevante y plasmó todo ello en un libro titulado *In Solitary Witness: The Life and Witness of Franz Jägerstätter* (1964). Fue el logro más destacado de Zahn, no solo por su investigación pionera, sino también por el mensaje que transmitió a una generación de pacifistas en Estados Unidos y Europa. Merton y Berrigan escribieron sobre la obra. El obispo Thomas Roberts, de Bombay (India), se sintió tan inspirado por la historia que la llevó a las deliberaciones del Concilio Vaticano II.

            Tanto en este como en otros libros y ensayos, Zahn dejó claro que la Iglesia, al defender la autoridad del Estado sobre la conciencia individual en cuestiones de guerra, se hacía cómplice de los horrores nazis. Al hacerlo, demostró que ese mismo argumento estaba convirtiendo a la Iglesia en cómplice de horrores provocados por Estados Unidos. Por ello, fue tachado de «sectario», etiqueta que los teóricos de la «guerra justa» utilizaban para desestimar su postura, calificándola de irracional e irresponsable. De hecho, Zahn fue criticado por todos los sectores: el profesorado pasivo-agresivo de Loyola Chicago; el obispo Hannan —partidario de la línea dura y defensor de las armas nucleares en el Vaticano II—; el sacerdote progresista y defensor de los trabajadores monseñor George Higgins, y muchos otros. En el contexto de la Guerra Fría, las enseñanzas de Jesús sobre la paz incomodaban a los católicos «americanistas» empeñados en defender la «civilización cristiana». Cuanto más cambian las cosas, más siguen igual.

            El cuestionó tanto a conservadores como a liberales católicos por su apoyo a la intervención de Estados Unidos en la guerra de Vietnam y a la carrera armamentística. La oposición desde múltiples frentes dio lugar a esa «búsqueda larga y solitaria» a la que se refiere Peters en su subtítulo. Pero también propició el profundo respeto que Zahn se ganó con el paso de los años, haciéndose acreedor al título oficioso de «decano del movimiento pacifista católico». Por esta razón, la comisión de obispos católicos encargada de redactar la carta pastoral sobre las armas nucleares invitó a Zahn a exponer su pacifismo. Si bien la carta pastoral de 1983 no respaldó dicha postura, reconoció el pacifismo como una «tradición» dentro de la Iglesia, lo que supuso una reivindicación de la labor que Zahn había desarrollado a lo largo de toda su vida.

            En sus últimos años, Zahn se centró en su principal preocupación: apoyar a los objetores de conciencia frente a la guerra. En la Universidad de Massachusetts fundó el Centro sobre la Guerra y la Conciencia para llevar a la práctica su enfoque pastoral de la construcción de la paz; allí trabajó con personas —tanto civiles como militares— que se enfrentaban a la perspectiva de participar en una guerra y luchaban por discernir su conciencia a la luz de la eternidad. Peters ha facilitado la comprensión de este don en un libro que, a su vez, constituye un regalo para quienes buscan una forma de construir la paz que sea, al mismo tiempo, tradicionalmente católica y radical. A medida que avanzamos en este siglo, ojalá que la búsqueda de Zahn —un camino aún largo pero, gracias a él, no tan solitario— inspire a nuevas generaciones de constructores de paz a continuar su labor académica y pastoral.

            Michael Baxter es Profesor Asociado de la Práctica en el Instituto McGrath para la Vida de la Iglesia en la Universidad de Notre Dame.

 

El Trabajador Católico de Houston, Vol. XLVI, No. 4, octubre-diciembre, 2026.