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Carta de Navidad 2016

Mark Zwick
22 de diciembre 1927 – 18 de noviembre 2016

Queridos Amigos de Casa Juan Diego,

Casa Juan Diego existe porque existe la Navidad.

Sin tanta gente que celebra la Navidad cada año – y algunos cada mes – Casa Juan Diego no sería capaz de tantas obras de misericordia.

Obras de Misericordia

            Nuestras obras de misericordia más grande y más desafiante siguen siendo la hospitalidad para inmigrantes y refugiados y cuidado de los enfermos y heridos. Anoche 100 personas recibieron posada en las varias casas de Casa Juan Diego. También ayudamos a más de 125 enfermos o heridos, muchos paralizados, que viven con sus familias o en casas especiales donde los cuiden.

Servimos a muchas mujeres golpeadas que no tienen un lugar a donde ir. Son acogidas con sus golpes, y a veces quijadas quebradas y heridas en los brazos y apuñaladas, pero sobre todo, acogidas con sus corazones heridos y hechos pedazos que sanan tan lentamente.

Un continuo hilo de gente: mujeres immigrantes sin hogar, niños, jóvenes, hombres vienen a Casa Juan Diego de la calles, hospitales, iglesias, agencias sociales y estaciones de autobús con sus problemas, necesidades, heridas e injurias, pero todos seres humanos desesperados por ayuda y hospitalidad.

Cien mil comidas son proporcionadas a gente de Houston con hambre en Casa Juan Diego y Casa María cada año, y se sirve a mucha gente que viene a nuestras clínicas médicas, gracias a personas médicas que creen en la pobreza voluntaria.

No necesitamos expresar pesar de no haber vivido en el tiempo de Jesús, para poder haberle proporcionado posada al Niño Jesús. El Niño Jesús y su Madre frecuentemente vienen a Casa Juan Diego en apariencia de gente pobre.

De un méndigo a otro

            Escribimos esto no para fanfarronear, sino para suplicar. Los necesitamos a ustedes para poder celebrar la Navidad de nuevo.

Nos disculpamos  y estamos apenados por pedirles, pero el sufrimiento y dolor de los pobres nos forza a hacerlo.

Con su donación de apoyo financiero unida a nuestra donadión de servicio personal podemos disminuir el estrecho entre los que tienen y los que no tienen. Todos los fondos que se reciben son para el servicio a los pobres. No hay salarios en Casa Juan Diego.

La cristiandad ha sido descripta como un méndigo diciéndole a otro méndigo donde encontrar el pan.

Que todos nostotros encontremos el pan de vida.

Que la paz y el gozo de la Navidad sea suya.

Somos nosotros personas agradecidas.

Sinceramente,

La Familia Zwick y  todos en Casa Juan Diego