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Juan Diego Refleja el amor de Dios a los Pobres

En la tradición católica existen muchas historias acerca de las apariciones de la Madre de Jesús. Estas historias hablan acerca de las personas a las que se les ha aparecido María dando un mensaje específico como el llamar a la gente al arrepentimiento o a construir un santuario.

Son consideradas por la Iglesia como apariciones privadas y no están a la par de la Sagrada Escritura. Pueden ser aceptadas o rechazadas por los creyentes, aunque la mayoría de los católicos tienden a ver estas revelaciones como parte del catolicismo.

Los historiadores y antropólogos tienen diferentes reacciones ante estas revelaciones. Tienden a verlas como algo arraigado en la histeria y que florece en la convivencia de la Iglesia.

Algunos católicos las ven como fantasías piadosas de los iletrados. Cualesquiera que sean nuestras creencias, el mensaje es claro. La Madre de Jesús se le aparece sólo a la gente humilde o a niños y como una persona indígena. Para algunos sacerdotes esto indica autenticidad. Si la Iglesia inventara estas historias, seguramente la Madre de Jesús se aparecería como una mujer blanca a un Obispo de la cultura Occidental.

En la historia de nuestra Señora de Guadalupe, la Virgen María se le aparece como una mujer indígena a Juan Diego, un nativo cristiano, y pide que se construya un templo.

Las autoridades de la Iglesia se rehúsan a tomar en serio a Juan Diego y es maltratado, sin contar la opresión que ya sufrían los indígenas en manos de los conquistadores, razón por la cual rechazaban el cristianismo.

Finalmente, el obispo bueno muestra compasión y le dice que necesita una señal para creer que las visiones son autenticas.

La señal llega cuando en pleno invierno, Juan Diego desdobla su manto enfrente del Obispo y está lleno de rosas (¡rosas en diciembre!). Además está impresa en el manto la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que conocemos hoy en día. El Obispo creyó y el templo fue construido.

Este relato tuvo un gran impacto en la historia de México. Millones de indígenas se convirtieron al cristianismo después de estas apariciones, las cuales son la razón de la presencia de una cultura católica en México actualmente.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en un estandarte nacional y se ha alzado en muchos eventos, incluso en batallas.

La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe se ha convertido en un santuario nacional donde millones de personas realizan peregrinaciones.

Juan Diego era un nativo pobre y sin poder, sin embargo al final de la historia, es el que es rico y poderoso en un sentido evangélico. Es por esta razón que el trabajador Católico de Houston se llama Casa Juan Diego. Nosotros, también, somos pobres y sin poder, así como todos los Juan Diegos que acuden a nosotros.

La nuestra es una operación de fe pura. Estamos presentes aquí para servir a los pobres en el nombre del Señor. No esperamos que el Señor ni su Madre se nos aparezcan, pero si quisiéramos que el Señor se apareciera en nuestras vidas y en nuestro trabajo.

El Padre Henri Nouwen dice que nuestra vocación es seguir a Cristo en su camino y convertirnos en testigos de la compasión de Dios. Incluso trabajando con los pobres podemos ser tentados dejando que  nuestra necesidad de éxito, visibilidad e influencia domine nuestros pensamientos, palabras y acciones a tal grado que seamos atrapados en una espiral destructiva y perder nuestra vocación.

Queremos que el mensaje simple del Evangelio hable en nuestras vidas. Pedimos sus oraciones para que caminemos los pasos de Juan Diego.

 

Trabajador Católico de Houston, septiembre 1981.