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Una mamá soñadora pide reforma migratoria

Todos los días doy gracias a Dios por su gran amor y protección. Desde hace muchos anuos Casa Juan Diego nos ha dado su amparo y estamos muy agradecidos por todo lo que hacen por nosotros.

Soy una madre que adora a sus dos hijos. El mayor nació en México y el menor nació aquí en Houston. Mi esposo y yo no teníamos la intención de quedarnos a vivir aquí en los Estados Unidos, pero nos dimos cuenta de que en nuestro país no teníamos muchas opciones, sabíamos que aquí nuestros hijos tendrían un porvenir mejor.

Siempre me preocupé más por mi hijo mayor. Cuando él llegó a este país era un bebé en pañales. Creció como todos los niños “americanos”. Descubrió que era indocumentado cuando le preguntaron: “y tú, ¿cuándo vas a ir a México?” Recuerdo que se incomodó bastante pues no sabía de barreras internacionales, no sabía de los derechos de nacer aquí o allá, de pasaportes vencidos o de pasar la frontera sin inspección oficial. Él no lo sabía. Él sabe que es mexicano, pero no sabe serlo. Poco sabe del 5 de mayo, sobre Emiliano Zapata o Benito Juárez.

Lo que sí sabe es todo acerca de la historia de George Washington, Abraham Lincoln y más líderes que lucharon por la grandeza de esta gran nación. Y como tantos otros jóvenes se abraza al sueño del Rev. Martin Luther King Jr. “I have a Dream” (que hace 50 años proclamó), no a la discriminación, sí a la igualdad y al respeto para todos. Un sueño difícil de hacer  realidad, pero es un sueño que vive y da esperanza a muchos jóvenes.

Como madre le pido a Dios que mueva los corazones de los congresistas para hacer realidad este sueño. Mi hijo mayor que llegó aquí siendo un bebé en pañales, ahora está en el colegio comunitario. Mi hijo menor que nació acá, está ahora en una prestigiosa universidad. La diferencia fue el acta de nacimiento y un número de seguro social. Mi sueño es que los dos se gradúen de la universidad, para que tengan un mejor porvenir. Yo sé que existen cientos o miles de jóvenes en esta situación y quiero pedirles a todas las mamás: Unámonos en oración cada día al despertar para que el Señor todopoderoso  mueva los corazones de los congresistas, senadores y al presidente para que los jóvenes puedan pronto ver su sueño hecho realidad.

 

El Trabajador Católico de Houston, Vol. XXXIV, No. 5, noviembre-diciembre 2013.